9 ideas BDSM para darle un toque hot a tu alcoba

¿Qué sucede cuando escuchas BDSM? Generalmente la gente se imagina azotes, gente amarrada y hasta violencia…

A diferencia de lo que se cree, adicionar el BDSM a nuestro universo sexual no habla de una insatisfacción mucho menos de enfermedad mental sino que, como en todo, hay situaciones que nos atrae experimentar.

Las siglas del BDSM se refieren a “Bondage y Disciplina”, “Dominación y Sumisión”, y “Sadismo y Masoquismo”. Esta integración de prácticas es un menú bastante amplio de opciones sexuales que va más allá del dolor y placer. Las personas que lo practican, buscan sensaciones placenteras y el empoderamiento a partir de ellas, ¿te suena conocido?

En este blog te traemos 9 tips para que tus sesiones de BDSM no caigan en lo monótono nunca!

 

1. Privación sensorial.

No ver y/o no oír aumenta las sensaciones corporales. Haz la prueba: cierra los ojos y acaríciate, después haz lo mismo, mirando. Nada que ver. Por lo tanto, para empezar, ¿por qué no probar con una venda en los ojos? Un juego: el amo acaricia al sumiso –puede además contarle una fantasía- y le hace sufrir tanto como desee, porque decide cuando le permitirá llegar. Extra: auriculares y música sensual… o silencio.

2. Inmovilización.

Quien ata (de entrada, valdrán unos fulars o medias, ya complicaréis las cosas más adelante) debe comprobar que no aprieten en exceso (¡pregunta!). No hace falta causar dolor (salvo que eso quiera el sumiso) y no deben cortar la circulación sanguínea (prohibido el cuello). De hecho, para novatos, bastara que generen la sensación de no poder desasirse. Indispensable, siempre tener unas tijeras (sin puntas peligrosas, mejor las de tipo escolar) a mano por si el atado se agobia (o le da un ataque de pánico), algo le hace daño, pierde la conciencia (¿por qué crees que he escrito lo de no apretar en exceso?)…

3. Azotes.

Si queréis probar, empezar con la mano y centraros en las nalgas. Solo nalgas… Para dar hay que saber dónde: por ejemplo, en la parte baja de la espalda es muy peligroso, o sea que ¡nada de experimentar a lo loco! Tiempo tendréis para perfeccionar vuestras aptitudes. Más cosas: ¡calentar! ¿Qué quiere decir esto? Acariciar la zona un buen rato (hay quien se recrea en ello una hora antes de dar una nalgada) para relajar a la pareja y, sólo entonces, castigar ¡y hacerlo flojito! El objetivo es que quien recibe se relaje, que la sangre vaya concentrándose en la zona (las caricias previas pueden volverla rosácea) y, con ello, aumente su excitación. En definitiva, la idea es ir de menos a más. El placer no necesariamente está en la fuerza, sino en ese juego, que se puede acompañar, por ejemplo, de caricias genitales.

4. Palabra de seguridad.

Pactar una. Si el sumiso la usa, el amo detiene inmediatamente la actividad. No vale elegir “no”, “basta” o “para”, porque es fácil utilizarlas como parte del juego. Si te va que te azoten es posible que también te gusta hacer ver que “no” quieres que lo hagan… Por lo tanto, lo mejor es buscar otra expresión: “rojo”, por ejemplo.

Últimos apuntes (¡un post no puede ser tan largo!): mejor empezar por algo sencillo (siempre ir de menos a más) y ser positivos asumiendo que se trata de probar y errar, probar y acertar. Para ir a más, existen talleres de iniciación, libros e infinidad de webs.

Lecturas introductorias al mundo BDSM. En castellano no existe mucho donde elegir, pero aun así hay tres títulos que valen la pena mirarse: “BDSM: introducción a las técnicas y su significado” de Jay Wiseman, “Dominación sensual” de Claudia Varrin y “Deséame como si me odiaras”, de Venus O’Hara y Erika Lust, bellísimo en su presentación. Si lees en inglés, no sabrás por donde empezar, pero el básico, sin duda, es el clásico “Screw the roses, send me the thorns” (“Fóllate las rosas, mándame las espinas”). Pero también tienes los trabajos de Wiseman, Taormino, Brame, Hardy, Midori, Lady Green… una locura.

5. Determinar las fantasías.

Todo comienza por elegir un escenario. La imaginación no tiene límites. Los pensamientos y deseos son el estímulo de los juegos. «Sucede mucho que buscan los opuestos. Si un marido trabaja en un banco y esta siempre vistiendo un traje, la mujer le pide que personifique un mecánico en musculosa por ejemplo».

6. La previa.

Si las fantasías requieren de alguna herramienta o preparación, las parejas necesitan de charlas previas. El sexting podría formar parte de la previa del suceso. De esta manera se puede jugar y ser imaginativo sin mirar a la otra persona o decir nada en voz alta. Expresar lo que buscan en ese juego puede hacer que todo sea más fácil, incentivando o alentando al otro a hacer algo sin vergüenza. Otros necesitan un poco de preparación, si la fantasía para el juego de roles requiere de elementos con cuero, látigos y unas esposas de policía, lo mejor es avisar.

7. A todo o nada.

Es un pacto de común acuerdo. Los participantes se comprometen a asumir sus roles con seriedad y compromiso para su cumplir su cometido. Algunas fantasías de juegos de rol tratan las relaciones de poder. Uno de de los dos tiene poder sobre el otro y lo ejerce. Los juegos de rol le permiten a las parejas hacer o decir todo lo que no se animarían.

8. Disfraces o accesorios representativos.

La imaginación es poderosa, por lo que los disfraces en el juego de roles no son un requerimiento obligatorio. Sin embargo, vestirse ayuda a entrar en personaje y le agrega credibilidad. Existen tiendas que ofrecen los conjuntos para las parejas con accesorios como pelucas y esposas.

«Si una mujer, por ejemplo, compra un disfraz y no se siente cómoda con él difícilmente pueda relajarse y pensar en la interpretación. No va a ser creíble y se va a sentir ridícula y fea», advirtió Tesler.

9. Guión.

Las primeras frases pueden sonar tontas y resultar incómodas. Es un juego nuevo y no se espera que funcione perfecto al principio. Es posible que exista un orden en su mente de los eventos que vayan a suceder o sobre cómo se va a ir desarrollando la historia, pero al mismo tiempo las historias pueden surgir de la improvisación.

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